Buenos Aires, 2026. Valentina, argentina de veintinueve años, empezó a trabajar en una empresa japonesa con la tranquilidad de quien ha estudiado bien el keigo. Un día, queriendo ser todo lo correcta posible, le preguntó a su jefe: "部長は資料を拝見しましたか?" ("¿El jefe de departamento haiken shita el documento?"). Su jefe se quedó un segundo en blanco.
El problema era gordo: haiken suru ("ver", pero humilde) es kenjougo, lenguaje humilde que uno usa para rebajarse a sí mismo. Aplicado a la acción del jefe, lo que Valentina hizo sin querer fue rebajar a su superior.
El keigo de Valentina no estaba "mal aprendido": estaba mal aplicado. Y esa es justo la clase de fallo que hace que un japonés piense, con una sonrisa amable, "ah, es extranjero". No son errores de gente que no sabe keigo, sino de gente que lo sabe pero todavía no lo domina, y casi todos siguen patrones muy reconocibles. La buena noticia es que, una vez que los ves, se corrigen rápido.
Este es el decimocuarto artículo de la serie Japonés Práctico, y no es una introducción al keigo —para eso está la guía de cortesía en japonés—, sino un taller de corrección: los 20 errores que más cometen los extranjeros, cada uno con su porqué y su forma correcta.
Es el hermano conversacional de los errores de ojigi al saludar: allí, la reverencia; aquí, las palabras. Si ya estudiaste keigo y aun así notas que "algo suena raro" cuando lo usas, este artículo es para ti.
Los 20 fallos se reparten en cuatro bloques, que son también las cuatro formas en que el keigo se tuerce:
- Grupo 1 — confundir sonkeigo y kenjougo (el error de Valentina).
- Grupo 2 — pasarse: doble keigo, keigo excesivo, abuso de sasete itadaku.
- Grupo 3 — leer mal el contexto: uchi-soto, rango, keigo de manual.
- Grupo 4 — las trampas propias del hispanohablante.
Vamos con ellos, uno a uno.

Un repaso rápido (mínimo) del keigo
Antes de los errores, el mínimo imprescindible para entenderlos. Si quieres el fundamento completo, está en la guía de keigo; aquí solo lo justo.
Los tres tipos de keigo
El keigo se organiza en tres registros que conviene no mezclar:
- Teineigo (lenguaje cortés): el desu/masu, la cortesía neutra hacia el oyente.
- Sonkeigo (lenguaje respetuoso): eleva la acción del otro. Para lo que hace tu interlocutor o un superior.
- Kenjougo (lenguaje humilde): rebaja la acción propia para elevar al otro por contraste. Para lo que haces tú.
El 90 % de los fallos: equivocar el sujeto
Si tuvieras que quedarte con una sola idea de todo el artículo, sería esta: sonkeigo para la acción del otro, kenjougo para la acción tuya. La inmensa mayoría de los errores —el de Valentina incluido— nacen de aplicar el humilde a lo que hace el jefe, o el respetuoso a lo que haces tú. Equivocar de quién es la acción hace que todo el edificio se derrumbe, por muy bien conjugado que esté el verbo.
Cómo usar este artículo
Hemos agrupado los 20 fallos en cuatro bloques. No intentes memorizarlos todos de golpe: léelos, reconoce los que tú cometes y practica en voz alta la forma correcta, que es lo único que a la larga se queda. Mejor corregir tres errores de verdad que ojear veinte y olvidarlos.
Grupo 1: confundir sonkeigo y kenjougo
El grupo más numeroso y más delator. Todos comparten la misma raíz: usar el registro humilde para el otro, o el respetuoso para uno mismo.
El error raíz: ¿quién hace la acción?
Estos cinco fallos se curan con una sola pregunta hecha a tiempo —"¿de quién es esta acción?"—, pero conviene verlos uno a uno porque cada verbo tiene su trampa:
| ❌ Error | Por qué falla | ⭕ Correcto |
|---|---|---|
| 部長は資料を拝見しましたか | Haiken es humilde: rebajas al jefe | 部長は資料をご覧になりましたか |
| 私が申し上げになります | Sonkeigo aplicado a ti mismo | 私が申し上げます |
| 先生がいただいた本 | Es la acción del profesor → sonkeigo | 先生がくださった本 |
| (相手に)伺ってください | Ukagau es humilde y es acción tuya | お越しください/お聞きください |
| 私がおっしゃった通り | Ossharu eleva al otro, no a ti | 私が申し上げた通り |
Cómo no volver a caer
Fíjate en que los cinco se resuelven igual: identificar al sujeto. Si la acción es del otro (ver, decir, dar, venir), va en sonkeigo (goran ni naru, ossharu, kudasaru, irassharu); si la acción es tuya, va en kenjougo (haiken suru, mousu, itadaku, ukagau).
Verbos como estos no se deducen del verbo normal, se memorizan en pareja —respetuoso y humilde—, y ese pequeño esfuerzo de memoria elimina de un plumazo la mayor fuente de errores. Es también uno de los puntos que más se cuidan al hablar con japoneses.
Vale la pena detenerse en los dos más frecuentes. El primero, el de Valentina, mezcla 拝見する (haiken suru) con ご覧になる (goran ni naru): ambos significan "ver", pero el primero te rebaja a ti y el segundo eleva al otro. "¿Vio usted el documento?" se dice 資料をご覧になりましたか, nunca 拝見しましたか, que reservas para "yo lo vi": 資料を拝見しました.
El segundo gran tropiezo es la pareja いただく/くださる, las dos ligadas a "dar/recibir": itadaku es "yo recibo" (humilde), kudasaru es "el otro me da" (respetuoso). Por eso "el libro que me dio el profesor" es 先生がくださった本 —acción del profesor—, y decir 先生がいただいた本 convierte al profesor, sin querer, en quien recibe humildemente.
Un mismo concepto, dos verbos, y todo depende de hacia dónde apunta la acción.
Los otros tres siguen la misma lógica. 伺う (ukagau, "ir/preguntar" en humilde) es siempre algo que haces tú, así que no puedes pedirle al otro que "伺ってください"; si quieres que venga, お越しください, y si quieres que escuche, お聞きください.
Y おっしゃる/申す: ossharu es "decir" elevando al otro, mousu es "decir" rebajándote tú, de modo que "como yo dije" es 私が申し上げた通り, no 私がおっしゃった通り, que sonaría como si te dieras tratamiento de honor a ti mismo. En los tres casos, la pregunta salvadora es la misma: ¿esta acción la hago yo o la hace la otra persona?

Grupo 2: doble keigo y keigo excesivo
Si el grupo anterior es "equivocar el registro", este es "pasarse de frenada". Nace de una buena intención —sonar muy educado— que se vuelve en contra.
Cuando más es menos
El impulso de añadir cortesía sobre cortesía produce estos cinco fallos clásicos:
- Doble keigo: ❌ ご覧になられる apila dos marcas de respeto (ご覧になる + られる). ⭕ Basta con ご覧になる.
- Abusar de お/ご: ❌ ponerlos a diestro y siniestro, incluso en préstamos extranjeros. ⭕ Solo donde suenan naturales (お water no; お名前 sí).
- Abusar de させていただく: ❌ 休憩させていただきます cuando nadie te da permiso ni beneficio. ⭕ 休憩します, o 休ませてください.
- Exceso de humildad: ❌ encadenar 拝〜 y お〜いたします en todo. ⭕ La dosis que pide la situación, no más.
- Apilar teineigo y sonkeigo: ❌ お客様がお見えになられました. ⭕ お客様がお見えになりました.
El caso especial de "sasete itadaku"
Merece un aparte porque es el error estrella del hispanohablante que quiere ser muy correcto. La estructura sasete itadaku significa, literalmente, "recibir el favor de que me dejen hacer algo", así que solo tiene sentido cuando de verdad hay un permiso o un beneficio de por medio.
Decir 休憩させていただきます para algo que vas a hacer sin pedir permiso a nadie suena artificioso y hasta un poco servil. La regla: úsalo cuando exista realmente ese favor; si no, un simple masu es más elegante. Pasarse de formal no es más educado, solo más raro, algo que también veremos al distinguir registros formales y casuales en un próximo artículo de la serie.
Para verlo claro, compara dos casos. Si vas a faltar a una reunión y tu jefe te ha dado permiso, 休ませていただきます está perfecto: hay un favor real que agradeces. Pero si simplemente anuncias que te tomas tu descanso reglamentario, 休憩します basta y sobra; el sasete itadaku ahí suena a pedir perdón por respirar. La prueba mental es sencilla: ¿hay de verdad alguien que me concede algo? Si la respuesta es no, el sasete itadaku está de más.
El otro clásico de este grupo, el doble keigo, nace del mismo impulso de "por si acaso, más". Formas como ご覧になられる o お読みになられる suenan hiperformales, pero apilan dos marcas de respeto sobre el mismo verbo, y eso los nativos lo notan como incorrecto, no como extra-educado. La versión buena ya es respetuosa de sobra: ご覧になる, お読みになる. Con el keigo, una capa bien puesta vale más que tres amontonadas; en cuanto sientas que estás "reforzando" una forma que ya era cortés, casi seguro que te has pasado.
Grupo 3: errores de contexto y relación
Aquí el keigo puede estar perfecto en su forma y aun así fallar, porque el error está en leer mal la situación: quién es tu "grupo", qué distancia toca, qué fórmula corresponde a cada rango.
Uchi y soto: tu jefe no siempre es "superior"
El fallo más sofisticado es el de uchi-soto (dentro-fuera). Ante un cliente o alguien de otra empresa, las personas de tu propia empresa —incluido tu jefe— pasan a ser tu "grupo interno", y sobre ellas se habla en humilde, no en respetuoso:
| ❌ Error | Contexto | ⭕ Correcto |
|---|---|---|
| (社外に)部長がおっしゃいました | Hablas de tu jefe a un cliente | 部長が申しておりました |
| (親しい同僚に)最上級の敬語 | Ya hay confianza | Ajustar a un registro más cercano |
| 〜になります/〜のほう/よろしかったでしょうか | "Keigo de manual" mal visto | 〜です/〜は/よろしいでしょうか |
| (上司に)ご苦労様です | Gokurousama va de arriba a abajo | お疲れ様です |
| (上司に)了解しました | Suena casual para un superior | 承知しました/かしこまりました |
Los fallos de rango y de manual
Dos de esos merecen un comentario. El "gokurousama al jefe" es un resbalón muy común: esa expresión la dice un superior a un subordinado, así que al revés resulta condescendiente; con un superior, siempre otsukaresama desu —una fórmula tan central en la vida laboral que tiene su propio artículo sobre la cultura del otsukaresama—.
Y el "keigo de manual" (〜になります, よろしかったでしょうか) es ese japonés de tienda que muchos nativos consideran incorrecto; suena cortés pero es un calco vacío, y con un superior conviene el keigo genuino: 承知しました, no 了解しました.
Pero el rey de este grupo es el uchi-soto, porque es contraintuitivo hasta para quien lleva años estudiando. La lógica es esta: el keigo no marca solo "quién manda", sino "quién es de los míos". Dentro de tu empresa, tu jefe es un superior y hablas de él con respeto: 部長がおっしゃいました.
Pero en cuanto aparece alguien de fuera —un cliente, otra empresa—, la frontera se redibuja: ahora tú y tu jefe sois un mismo bloque frente al de fuera, y sobre los tuyos se habla en humilde, aunque sean tus superiores. Por eso, ante un cliente, tu jefe "dijo" se convierte en 部長が申しておりました.
Suena raro rebajar al propio jefe, pero es exactamente lo correcto: ante el de fuera, la cortesía se dirige a él, y el "nosotros" se rebaja en bloque. Dominar este cambio de marco es una de las señales más claras de que alguien maneja el keigo de verdad, y conecta de lleno con la lógica de grupo que vimos al hablar con japoneses.

Grupo 4: trampas para hispanohablantes
Este último bloque es el más específico: cinco fallos que nacen de la interferencia del español, de trasladar al japonés reflejos de nuestra propia cultura de cortesía.
Cuando el español se cuela en el japonés
Reconócete —o no— en estas cinco trampas típicas del hablante de español:
- Tratar el keigo como el "usted": creer que la cortesía se enciende y se apaga con un interruptor. En japonés no es usted/tú, sino un dial continuo que se ajusta según persona y situación.
- El keigo calcado del español: traducir literalmente una fórmula cortés española ("sería tan amable de…") produce un japonés que nadie diría. Se aprende por moldes japoneses, no traduciendo.
- Creer que el keigo lo blinda todo: pensar que a más keigo, más seguro. El exceso puede sonar frío o irónico —el famoso ingin burei, la descortesía disfrazada de exceso de cortesía—.
- Un keigo demasiado emotivo: volcar en el keigo la calidez expresiva del español. El keigo pide, más bien, sobriedad y concisión.
- Evitar el keigo por miedo: refugiarse solo en el desu/masu para no equivocarse. Es el peor fallo, porque sin usarlo no se mejora.
El miedo es el peor error
Antes de llegar a ese, conviene desmontar el más engañoso de los cuatro anteriores: creer que el keigo lo blinda todo. La intuición del hispanohablante dice "cuanta más cortesía, más seguro", pero el japonés no funciona así.
Un keigo desproporcionado para la situación —tratar a un compañero de confianza como a un ministro— no suena respetuoso, sino distante, e incluso puede leerse como sarcasmo: es el ingin burei, la descortesía que se esconde bajo un exceso de formalidad. La cortesía adecuada no es la máxima posible, sino la que encaja con la relación; pasarse marca tanta distancia como quedarse corto.
Relacionado con esto está el keigo tratado como el "usted": en español decides una vez si tuteas o tratas de usted y ya está, pero el japonés no tiene ese interruptor binario, sino un dial que se mueve frase a frase según con quién hablas y de qué. Pensar en modo usted/tú lleva a fijar un registro rígido donde el japonés pide flexibilidad.
De los cinco, sin embargo, el último es el que más frena. Muchos hispanohablantes, escaldados por algún tropiezo, deciden "mejor no arriesgo" y se quedan en el teineigo para siempre. Pero el keigo, como cualquier destreza, solo se afina usándolo y equivocándose.
Y hay un consuelo importante: los japoneses son, por lo general, muy comprensivos con los errores de keigo de un extranjero; valoran el esfuerzo mucho más de lo que penalizan el fallo. Así que no dejes que el miedo te paralice: esa actitud de seguir intentándolo conecta con todo lo que vimos sobre mantener la motivación sin rendirse.

Tres claves para cometer menos errores
Veinte errores son muchos para tenerlos en la cabeza a la vez. Por suerte, tres hábitos sencillos previenen la mayoría.
Comprueba siempre el sujeto
La primera y más poderosa: antes de elegir el verbo, pregúntate "¿de quién es esta acción?". Si es del otro, sonkeigo; si es tuya, kenjougo. Este único reflejo desactiva de golpe casi todos los errores del Grupo 1, que son los más numerosos. Conviértelo en un pequeño automatismo mental y habrás ganado la mitad de la batalla.
Aprende por moldes, no por reglas
En lugar de reconstruir cada frase desde la teoría, memoriza fórmulas enteras de uso frecuente: 承知しました, お疲れ様です, ご覧になりますか, 申し訳ございません. Tenerlas listas para soltar evita fabricar keigo sobre la marcha, que es cuando aparecen los dobles keigo y los inventos. Para grabarlas, las herramientas de repetición espaciada que vimos en el artículo de apps y recursos son ideales.
Úsalo y deja que te corrijan
Ninguna teoría sustituye a la práctica con personas reales. Usa el keigo, equivócate y pide que te corrijan: en el trabajo, con un profesor o con un compañero de intercambio. Cada corrección concreta —"eso era humilde, no respetuoso"— enseña más que releer la tabla diez veces, porque se ancla a un momento real y a una pequeña emoción. El error usado es el que de verdad se corrige.
Un truco extra para acelerar: cuando escuches a un nativo usar keigo —en el trabajo, en una tienda, en una serie—, fíjate no en qué dice, sino en quién hace la acción y qué forma elige. Ese pequeño hábito de "escuchar con oído de keigo" convierte cualquier conversación ajena en una lección gratuita, y poco a poco las parejas respetuoso-humilde se te van grabando por exposición, sin necesidad de estudiarlas una por una. El keigo correcto acaba entrando más por el oído que por la tabla.

Un resumen para tener a mano
Los cuatro grupos, condensados en un vistazo antes de cerrar:
| Grupo | El fallo de fondo | La corrección clave |
|---|---|---|
| 1. Sonkeigo vs kenjougo | Equivocar de quién es la acción | Comprobar el sujeto |
| 2. Doble / excesivo | Pasarse de cortesía | La dosis justa, no más |
| 3. Contexto y relación | Leer mal la situación | Uchi-soto y el rango |
| 4. Trampas del español | Interferencia del idioma | Moldes japoneses, sin miedo |
Si te quedas solo con la columna de la derecha, ya tienes una brújula que te saca de la mayoría de los apuros. El resto es práctica.

Conclusión: los errores son parte del camino
Valentina no tiró a la basura su keigo por aquel tropiezo con el "拝見しましたか". Aprendió la lección —la acción del jefe va en respetuoso, la suya en humilde—, empezó a preguntarse "¿de quién es esto?" antes de hablar, memorizó un puñado de fórmulas fijas y siguió usándolas sin miedo, corrigiéndose sobre la marcha. Unos meses después, sus compañeros ya no notaban al extranjero en su keigo, sino a alguien que se esforzaba y acertaba. No dejó de cometer errores de golpe: dejó de tenerles miedo.
Esa es la idea que quiero que te lleves. La gran mayoría de los fallos de keigo se reducen a una cosa —confundir la acción del otro con la propia—, y se previenen con una sola pregunta sobre el sujeto.
Cuida no pasarte de cortesía, que el doble keigo y el abuso de sasete itadaku delatan tanto como quedarse corto; lee el contexto para no tratar a tu jefe de "superior" ante un cliente ni soltarle un gokurousama; y, como hispanohablante, desconfía del keigo calcado del español y del reflejo de blindarlo todo con cortesía.
Pero, por encima de todo, no caigas en el peor error de los veinte: evitar el keigo por miedo a equivocarte.
Porque los errores no son la prueba de que no sirves para el japonés; son la señal de que lo estás usando de verdad. Nadie aprendió keigo sin meter la pata unas cuantas veces, y los japoneses lo saben y lo perdonan de sobra. No hace falta que domines los veinte fallos de hoy a la vez: corrige uno, úsalo, corrige el siguiente.
Si quieres cimentar todo esto de forma ordenada, más allá de una lista de errores, un curso estructurado como el Curso B de NDV trabaja el sonkeigo y el kenjougo paso a paso, que es la mejor forma de que dejen de confundirse. En la próxima entrega de Japonés Práctico bajaremos al otro extremo del registro: el tameguchi, el japonés casual, y cómo y cuándo usarlo sin pasarte.
Por hoy, quédate con esto: usa tu keigo, equivócate tranquilo y corrige con calma. Ese es, de verdad, el único camino.
Para seguir leyendo
- Keigo japonés: guía de cortesía para hispanohablantes — el fundamento completo del keigo, desde cero.
- Errores comunes de ojigi al saludar — el hermano de este artículo, pero con la reverencia.
- Cómo hablar con japoneses: modales y reglas no escritas — el mapa general de la etiqueta conversacional.
- Otsukaresama: la cultura del trabajo compartido — por qué nunca un gokurousama al jefe.
- Las mejores apps y recursos para aprender japonés — para memorizar fórmulas con repetición espaciada.
- Cómo mantener la motivación al estudiar japonés — para no rendirte ante los errores.