Hospital Kyoto Daini Sekijūji, urgencias del piso bajo, ala oeste, una noche de marzo de hace tres años, exactamente las diez y veintidós minutos. María —la misma estudiante española de intercambio que conocimos en el artículo 204, en su segunda visita al hospital, esta vez en estado mucho peor que la primera— está sentada en la silla del consultorio del médico de guardia, agarrándose la sien izquierda con la mano derecha y conteniendo las lágrimas. Lleva treinta y seis horas con un dolor de cabeza que empezó como una molestia menor el lunes por la tarde, se intensificó durante el martes, y desde hace tres horas le impide pensar, leer y prácticamente abrir los ojos en una habitación con luz. Ha vomitado dos veces durante la última hora. La compañera de residencia que la ha acompañado en taxi está en la sala de espera. El médico —Yoshida-sensei, neurólogo de unos cuarenta y cinco años, voz tranquila y ojos cansados de la última hora del turno de tarde— le hace la pregunta canónica que cualquier neurólogo japonés haría a cualquier paciente con cefalea: 「どんな痛みですか?」 (donna itami desu ka?, "¿qué tipo de dolor es?"). María, que lleva ocho meses estudiando japonés en Kioto y ha llegado a un nivel JLPT N3 sólido, abre la boca para contestar, y se da cuenta de que no tiene palabras para responder. Sabe decir 「痛い」 (itai, "duele") y 「頭が痛い」 (atama ga itai, "me duele la cabeza"). Sabe decir que el dolor es 「強い」 (tsuyoi, "fuerte"). Lo que no sabe es lo que el doctor Yoshida le acaba de pedir con su pregunta: caracterizar la cualidad del dolor, no su intensidad. El doctor Yoshida, viendo el bloqueo en la cara de la paciente extranjera, intenta una segunda formulación más concreta: 「ズキズキしますか? それともガンガン? チクチク? ジンジン?」 (zuki-zuki shimasu ka? Soretomo gan-gan? Chiku-chiku? Jin-jin?). María se queda mirando al doctor sin entender una sola de las cuatro palabras. No las ha visto nunca en clase. No las ha visto nunca en su libro de texto JLPT. No las ha oído nunca en conversaciones con sus compañeros japoneses, porque sus compañeros tienen veintiún años y disfrutan de buena salud. Cuatro palabras del japonés cotidiano que en ese momento no significan nada para ella, y de las que depende el diagnóstico correcto del doctor Yoshida. Los siguientes cincuenta minutos del consultorio se van en una conversación trabajosa: el doctor Yoshida mostrando con gestos —dedo golpeando la sien rítmicamente para zuki-zuki, puño dando golpes en el aire para gan-gan, dedos pellizcando el aire para chiku-chiku, mano vibrando como descarga eléctrica para jin-jin—, María intentando identificar cuál de las cuatro sensaciones se parece a la suya, llamando por teléfono al servicio de traducción multilingüe del hospital cuando la comunicación gestual no termina de funcionar, llorando un poco de frustración y dolor mezclados. Al cabo de la consulta extendida, el doctor Yoshida llega al diagnóstico correcto —migraña con aura— y prescribe el tratamiento adecuado, y María sale del hospital a las once y cuarenta de la noche con un blíster de 「リザトリプタン」 (rizatoriputan, rizatriptán) en la mano y la cabeza todavía latiendo pero ya bajo el efecto del primer comprimido. La consulta, que debería haber durado quince minutos, ha durado cincuenta y dos. Mas grave: si María hubiera llegado al hospital con un cuadro realmente urgente —hemorragia subaracnoidea, meningitis bacteriana, accidente cerebrovascular— en lugar de con migraña, los treinta y cinco minutos extra de comunicación trabajosa habrían podido costarle daño neurológico permanente o la vida. El doctor Yoshida, mientras se despide en la puerta del consultorio, le dice algo que María no va a olvidar durante el resto de su vida: 「日本語の頭痛の言葉、勉強しておくといいですよ。次の患者さんのためにも」 (nihongo no zutsū no kotoba, benkyō shite oku to ii desu yo. tsugi no kanja-san no tame ni mo, "es mejor que aprendas las palabras japonesas del dolor de cabeza. También por los próximos pacientes"). María, esa noche, no duerme. A la mañana siguiente, en su cuaderno de japonés, abre una página nueva titulada 「痛み」 (itami, "dolor"). En esa página va a anotar, durante los meses siguientes, las palabras de este artículo.
La noche del Kyoto Daini Sekijūji de María —repetida con variantes en miles de urgencias japonesas con pacientes extranjeros cada año del archipiélago— es la mejor puerta de entrada posible al campo léxico que vamos a recorrer en este artículo, y al que tiene que ver con un asunto del que ningún otro capítulo de la serie ha tratado hasta ahora: la salud humana. Si los artículos anteriores nos enseñaron a comer mejor (texturas), a leer mejor el clima (lluvia), a sentir mejor (emociones), a habitar mejor los relatos del Japón infantil y cultural (animales), este artículo nos enseña algo más fundamental que cualquiera de los anteriores: a no morir, o a no sufrir innecesariamente, en territorio cultural ajeno. Las doce onomatopeyas del dolor que vamos a catalogar en las páginas siguientes no son adorno léxico ni curiosidad antropológica: son información clínica accionable que cualquier hispanohablante que viva, viaje, estudie o trabaje en Japón debe internalizar como inversión léxica prioritaria por encima de cualquier otra. Aprender este catálogo es el equivalente lingüístico de aprender RCP: no se va a necesitar todos los días, ojalá no se necesite ningún día, pero el día en que se necesite, se necesita con urgencia y sin posibilidad de improvisación.
Este artículo es el séptimo capítulo de la serie オノマトペ y, sin exageración, el más importante de todos. La importancia no es retórica ni motivacional: es clínica. Recorreremos en las páginas siguientes la escena ampliada del Kyoto Daini Sekijūji y la lección general que enseña sobre el lugar privilegiado de la onomatopeya en la comunicación médico-paciente japonesa; pasaremos al catálogo razonado de las doce onomatopeyas centrales del dolor, con la denotación clínica precisa de cada una y los diagnósticos diferenciales más comunes que cada una sugiere al médico que la escucha; presentaremos la matriz parte-del-cuerpo × tipo-de-sensación que organiza el campo entero en una rejilla operativamente memorizable; recorreremos el protocolo paso-a-paso del paciente extranjero en un hospital japonés desde el mostrador de recepción hasta la receta de farmacia; estudiaremos las fórmulas de emergencia del 119, el 110 y el #7119, con la sintaxis literal de la llamada al servicio; cartografiaremos los recursos institucionales del Estado —el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar (MHLW), su programa de documentos multilingües 2024-2025, los hospitales certificados JMIP, los servicios de interpretación telefónica veinticuatro horas—; entraremos en los subcampos especializados del embarazo, el parto y la pediatría; y cerraremos con una reflexión sobre lo que las onomatopeyas del dolor salvan. Es el artículo que más merece imprimirse, llevarse en la cartera y memorizarse antes de poner el pie en cualquier consulta médica japonesa. Empezamos con la solemnidad que el tema merece.
La noche del Kyoto Daini Sekijūji: cuando María no pudo describir su dolor
Volvamos un momento sobre la escena ampliada del Kyoto Daini Sekijūji de María, porque la dinámica clínica que la escena revela merece atención sostenida. Lo que falló esa noche, dicho en términos médicos rigurosos, fue el primer paso del proceso diagnóstico estándar de cefalea, que cualquier neurólogo japonés contemporáneo ejecuta con la fluidez del oficio aprendido en los seis años de la facultad de medicina y los cinco años subsiguientes de residencia. El proceso, en su versión simplificada, es el siguiente.
Cuando un paciente acude a urgencias por dolor de cabeza, el neurólogo de guardia tiene que distinguir, en los primeros quince minutos de evaluación, entre cefaleas primarias (migraña, cefalea tensional, cefalea en racimos, cefaleas no urgentes que requieren tratamiento sintomático) y cefaleas secundarias (hemorragia subaracnoidea, meningitis, tumor cerebral, hipertensión maligna, accidente cerebrovascular, cuadros que requieren intervención inmediata y pueden costar la vida si se diagnostican tarde). La distinción se hace mediante una combinación de anamnesis (qué cuenta el paciente sobre su dolor), exploración física (signos meníngeos, neurológicos, oftalmológicos) y, cuando hay sospecha de cefalea secundaria, pruebas de imagen (TC, RM) y de laboratorio (punción lumbar, analítica).
El componente de anamnesis es donde las onomatopeyas son clínicamente decisivas. La cefalea primaria por migraña se presenta característicamente como dolor pulsátil unilateral de intensidad moderada-severa, asociado a náuseas, fotofobia y fonofobia, con duración de cuatro a setenta y dos horas: en boca del paciente japonés, esa caracterización se condensa en 「ズキズキする頭痛」 (zuki-zuki suru zutsū), donde la palabra zuki-zuki comunica simultáneamente la pulsatilidad, la lateralidad y la intensidad. La cefalea tensional se presenta como dolor opresivo bilateral en banda alrededor de la cabeza, de intensidad leve-moderada, sin náuseas: 「ガンガンする」 (gan-gan suru) o 「締めつけられる」 (shime-tsukerareru). La cefalea en racimos se presenta como dolor lancinante unilateral periorbital, de intensidad extrema, de duración corta pero repetitiva: 「えぐられるような痛み」 (egurareru yō na itami) acompañada de 「ズキッ」 (zukkii) puntual. Cada palabra del catálogo onomatopéyico orienta inmediatamente el diagnóstico diferencial del neurólogo japonés, igual que en cualquier idioma médico avanzado los adjetivos pulsátil, opresivo, lancinante orientan el diagnóstico en castellano o el throbbing, pressing, stabbing en inglés.
Lo que María no podía hacer esa noche del Kyoto Daini Sekijūji no era hablar japonés —su japonés general era razonable—; era acceder al subcampo léxico clínico-onomatopéyico que el doctor Yoshida necesitaba para diagnosticarla rápido. La distancia entre los dos niveles de competencia léxica —japonés general intermedio vs japonés clínico operativo— es uno de los gaps menos discutidos pero más críticos del aprendizaje del idioma para hispanohablantes que viven en Japón. Cualquiera que pase tiempo en el archipiélago, antes o después, va a entrar en una consulta médica y va a necesitar el catálogo léxico que vamos a desplegar. Aprenderlo cuando llega el momento es tarde; aprenderlo antes es la inversión léxica prioritaria de cualquier expatriación seria.
Hay otro elemento de la escena de María que merece comentario antes de seguir: la respuesta del sistema sanitario japonés a la situación. El doctor Yoshida no improvisó —hay protocolos institucionales claros para la atención a pacientes extranjeros que llegan al hospital sin capacidad léxica clínica completa—. El hospital tenía contrato con un servicio de interpretación telefónica multilingüe (que María utilizó en mitad de la consulta), tenía formularios de admisión disponibles en castellano, inglés, chino, coreano y portugués, y el doctor Yoshida tenía formación específica para manejar la situación con la paciencia que efectivamente demostró. El sistema sanitario japonés no abandona al extranjero que llega sin léxico clínico: lo asiste con paciencia, con recursos institucionales y con paciencia profesional. La obligación moral del hispanohablante que vive en Japón es no descansar en esa paciencia institucional, sino hacer su parte del trabajo aprendiendo el catálogo léxico mínimo que reduce los cincuenta y dos minutos de consulta a los quince clínicamente óptimos. Es un acto de civilidad recíproca con el sistema sanitario del país anfitrión. Vamos a desplegar ahora el catálogo que María, esa noche, no tenía.
El catálogo del dolor: doce palabras que el médico japonés espera oír
Recorramos ahora el catálogo razonado de las doce onomatopeyas centrales del dolor del japonés contemporáneo, ordenadas por importancia clínica y con la denotación médica precisa que cada una comunica al profesional sanitario que la escucha. Para cada palabra ofrezco forma fonética, categoría según Tamori (artículo 205, las palabras del dolor cruzan la frontera entre gijōgo emocional-somático y gitaigo propiamente sensorial), tipo de dolor caracterizado, diagnósticos diferenciales más comunes que la palabra sugiere, y frase canónica de uso en consulta.
「ズキズキ」 (zuki-zuki) — dolor pulsátil sincronizado con el pulso cardíaco. Es la onomatopeya del dolor más importante del catálogo, la que cualquier hispanohablante debe aprender primero. Caracteriza el dolor que el paciente percibe como golpes rítmicos repetidos, sincronizados con el latido del corazón, generalmente con localización específica (sien, frente, muela, herida pulsátil). Diagnósticos diferenciales típicos: migraña (cefalea pulsátil unilateral), caries dental con afectación pulpar (dolor pulsátil dental), otitis media aguda (dolor pulsátil ótico), forúnculo (dolor pulsátil local en la piel), absceso periapical (dolor pulsátil dental profundo). Frase canónica: 「右のこめかみがズキズキします」 (migi no komekami ga zuki-zuki shimasu, "me late zuki-zuki la sien derecha"). Es la palabra clave que tres de cada cuatro consultas neurológicas por cefalea producirán en algún momento.
「ガンガン」 (gan-gan) — dolor severo continuo no pulsátil, percibido como golpes pesados o presión interna intensa. Caracteriza el dolor que el paciente percibe como martilleo continuo o opresión severa, sin la dimensión rítmica característica del zuki-zuki. Diagnósticos diferenciales típicos: cefalea tensional severa (cefalea bilateral opresiva), resaca alcohólica (cefalea post-intoxicación), cefalea por hipertensión arterial (cuando la TA está descontrolada), sinusitis aguda (cefalea frontal con presión sinusal), meningitis (cefalea severa difusa que requiere atención urgente). Frase canónica: 「頭がガンガンします、痛み止めが効きません」 (atama ga gan-gan shimasu, itami-dome ga kikimasen, "la cabeza me late gan-gan, los analgésicos no me hacen efecto"). La combinación gan-gan + analgésicos sin efecto es señal de alarma que cualquier médico de urgencias toma en serio.
「ズキン」 (zukin) o 「ズキッ」 (zukkii) — dolor agudo puntual instantáneo, percibido como una punzada que aparece de pronto y dura segundos. Diferencia con zuki-zuki: zuki-zuki es rítmico sostenido, zukin es episódico instantáneo. Diagnósticos diferenciales típicos: neuralgia del trigémino (punzadas faciales episódicas características), angina de pecho (punzadas precordiales episódicas que requieren evaluación cardiológica), neuralgia intercostal (punzadas torácicas), dolor radicular (lumbalgia o cervicalgia con punzadas irradiadas), cólico nefrítico inicial (punzada lumbar). Frase canónica: 「胸が時々ズキッと痛みます」 (mune ga tokidoki zukkii to itamimasu, "el pecho me da zukkii de vez en cuando"). Cualquier paciente que describa con esta palabra dolor torácico merece evaluación cardiológica urgente.
「チクチク」 (chiku-chiku) — dolor superficial punzante percibido como pequeñas agujas o pinchazos repetidos sobre la piel o las mucosas. Diagnósticos diferenciales típicos: conjuntivitis (dolor chiku-chiku ocular con enrojecimiento), dermatitis (dolor chiku-chiku cutáneo con prurito), neuropatía superficial (dolor chiku-chiku de distribución nerviosa), picaduras de insecto (dolor local chiku-chiku), herpes simple (dolor chiku-chiku localizado prodrómico). Frase canónica: 「皮膚がチクチクしてかゆいです」 (hifu ga chiku-chiku shite kayui desu, "la piel me hace chiku-chiku y me pica"). Es palabra mayoritariamente dermatológica y oftalmológica.
「ジンジン」 (jin-jin) — dolor vibrante sostenido con componente de adormecimiento, percibido como vibración continua en la zona afectada, generalmente tras trauma o en patología neurológica. Diagnósticos diferenciales típicos: neuropatía periférica (diabetes, alcoholismo crónico, déficit de vitamina B12), síndrome del túnel carpiano (dolor jin-jin en muñeca y mano), secuela post-traumática (dolor jin-jin tras golpe o esguince), síndrome del miembro fantasma (en pacientes amputados), ciática (dolor jin-jin descendente por la pierna). Frase canónica: 「足の指がジンジンしびれます」 (ashi no yubi ga jin-jin shibiremasu, "los dedos del pie me hormiguean jin-jin"). Cualquier jin-jin sostenido durante semanas merece evaluación neurológica.
「ピリピリ」 (piri-piri) — dolor eléctrico, sensación de descarga, percibido como pequeñas electricidades intermitentes. Diferencia con jin-jin: jin-jin es vibración continua sin componente eléctrico; piri-piri es claramente eléctrico. Diagnósticos diferenciales típicos: herpes zóster (el dolor piri-piri prodrómico que precede en horas al exantema vesicular es signo clave del diagnóstico), neuralgia postherpética (dolor piri-piri persistente tras curación del herpes zóster), neuropatía diabética (componente eléctrico), radiculopatía cervical (dolor piri-piri en cuello-hombro-brazo), comida picante (la sensación piri-piri en boca por capsicina, uso no patológico). Frase canónica: 「背中がピリピリして帯状疱疹かもしれません」 (senaka ga piri-piri shite taijōhōshin kamoshiremasen, "la espalda me da piri-piri y puede ser herpes zóster"). El diagnóstico precoz del herpes zóster antes del exantema permite tratamiento antiviral oportuno con prevención de neuralgia postherpética; vale la pena saber esta palabra.
「ヒリヒリ」 (hiri-hiri) — dolor superficial ardiente, percibido como quemazón en la superficie cutánea o mucosa. Diagnósticos diferenciales típicos: quemadura solar (dolor hiri-hiri extensivo cutáneo), quemadura térmica grado I-II (dolor hiri-hiri localizado), estomatitis (dolor hiri-hiri en mucosa oral), gastritis erosiva con extensión esofágica (dolor hiri-hiri retroesternal), dermatitis irritativa (contacto con irritante químico). Frase canónica: 「日焼けで背中がヒリヒリします」 (hiyake de senaka ga hiri-hiri shimasu, "la espalda me arde hiri-hiri por la quemadura solar"). Es palabra de uso amplio, no solo médico sino de la vida cotidiana del verano japonés.
「キリキリ」 (kiri-kiri) — dolor visceral cólico, percibido como torsión o retorcimiento profundo. Diagnósticos diferenciales típicos: gastritis aguda (dolor kiri-kiri epigástrico postprandial), úlcera péptica (dolor kiri-kiri epigástrico relacionado con la comida), cólico biliar (dolor kiri-kiri hipocondrio derecho), cólico renal (dolor kiri-kiri lumbar irradiado a flanco), dismenorrea severa (dolor kiri-kiri hipogástrico durante la menstruación), apendicitis (dolor kiri-kiri inicial periumbilical que migra a fosa ilíaca derecha). Frase canónica: 「胃がキリキリ痛んで食事ができません」 (i ga kiri-kiri itande shokuji ga dekimasen, "el estómago me duele kiri-kiri y no puedo comer"). Combinación con vómitos o sangrado requiere evaluación urgente.
「シクシク」 (shiku-shiku) — dolor visceral sordo persistente, percibido como molestia continua de baja-moderada intensidad. Diferencia con kiri-kiri: shiku-shiku es sordo y sostenido, kiri-kiri es agudo retorcido. Diagnósticos diferenciales típicos: dismenorrea leve-moderada (dolor shiku-shiku hipogástrico menstrual), dispepsia funcional (dolor shiku-shiku epigástrico crónico sin causa orgánica clara), síndrome del intestino irritable (dolor shiku-shiku abdominal cíclico), endometriosis leve (dolor shiku-shiku pélvico cíclico). Frase canónica: 「生理中にお腹がシクシクします」 (seiri-chū ni o-naka ga shiku-shiku shimasu, "durante la menstruación, la barriga me duele shiku-shiku"). Es palabra ginecológica y digestiva por excelencia.
「ムカムカ」 (muka-muka) — náusea con malestar epigástrico, sensación inminente de vómito sin necesariamente vomitar. Esta palabra está en la frontera entre el catálogo del dolor y el catálogo emocional —ya la mencionamos en el artículo 208 como onomatopeya del enfado visceral— pero su denotación médica es clínicamente distinta del enfado: aquí designa náusea fisiológica, no rabia emocional. Diagnósticos diferenciales típicos: gastroenteritis (náusea con o sin vómitos), migraña (la náusea acompaña la cefalea pulsátil), embarazo en primer trimestre (náusea matutina característica), mareo cinético (náusea por movimiento), efecto secundario medicamentoso (muchos fármacos producen náusea), intoxicación alimentaria (náusea con dolor abdominal). Frase canónica: 「朝からムカムカして食べられません」 (asa kara muka-muka shite taberaremasen, "desde la mañana tengo náuseas muka-muka y no puedo comer"). Es una de las palabras-clave del primer trimestre del embarazo.
「ゴロゴロ」 (goro-goro) — ruidos abdominales con sensación de movimiento intestinal, percibido como gas o líquido moviéndose en el abdomen. Diagnósticos diferenciales típicos: dispepsia funcional con flatulencia (síntoma común sin gravedad), gastroenteritis previa a la diarrea (los borborigmos preceden la diarrea), intolerancia a la lactosa o al gluten (goro-goro postprandial específico), obstrucción intestinal parcial (cuadro grave que requiere atención urgente si hay dolor severo y vómitos asociados), síndrome del intestino irritable (cuadro crónico). Frase canónica: 「お腹がゴロゴロして下痢しそうです」 (o-naka ga goro-goro shite geri shisō desu, "la barriga me hace goro-goro y voy a tener diarrea").
「クラクラ」 (kura-kura) — mareo con sensación de inestabilidad, percibido como cabeza vacía o suelo moviéndose. Diagnósticos diferenciales típicos: hipotensión ortostática (al levantarse rápido), hipoglucemia (mareo + sudoración + temblor), vértigo periférico (vértigo posicional benigno, neuritis vestibular), anemia (en pacientes con hemorragia crónica), deshidratación (especialmente en verano japonés con humedad alta), arritmia cardíaca paroxística (en pacientes mayores con palpitaciones asociadas). Frase canónica: 「立ち上がるとクラクラします」 (tachi-agaru to kura-kura shimasu, "cuando me levanto me mareo kura-kura"). Combinación de kura-kura con palpitaciones o pérdida momentánea de consciencia merece evaluación cardiológica.
Con estas doce palabras nucleares —y dos palabras adicionales que conviene conocer: 「ガクガク」 (gaku-gaku, escalofríos con temblor, característicos del inicio de fiebre alta y de la sepsis) y 「ジワジワ」 (jiwa-jiwa, dolor que crece progresivamente sin pico agudo, característico de procesos crónicos)— cualquier hispanohablante que viva en Japón dispone del vocabulario clínico-onomatopéyico mínimo para describir la inmensa mayoría de las situaciones de dolor agudo y crónico que pueda atravesar. La inversión de aprendizaje es de quizás dos horas totales de memorización activa distribuidas en una semana. El retorno es vitalicio y, en el peor escenario, salvavidas. Es probablemente la inversión léxica de mejor ratio coste/beneficio del aprendizaje de japonés entero.
La matriz del dolor: parte del cuerpo × tipo de sensación
Conviene organizar las doce palabras del catálogo en una matriz bidimensional que cruza las partes del cuerpo donde el dolor puede localizarse con los tipos de sensación que la palabra caracteriza. La matriz es la herramienta operativa más útil para que el paciente extranjero pueda, en mitad de una consulta médica, identificar rápidamente la palabra correcta para describir su dolor sin tener que recorrer mentalmente el catálogo entero. La aprendí del manual de comunicación clínica de la Asociación Japonesa de Estudios Médicos en Idiomas Extranjeros (「日本医学英会話学会」), y la he simplificado para la pedagogía del hispanohablante.
| Parte del cuerpo | Onomatopeyas más frecuentes | Patología típica |
|---|---|---|
| Cabeza | zuki-zuki, gan-gan, zukin | migraña, cefalea tensional, cefalea en racimos |
| Ojos | chiku-chiku, shobo-shobo | conjuntivitis, fatiga visual, ojo seco |
| Oídos | kiin, jiin | otitis, acúfenos, tapón de cera |
| Dientes/muelas | zuki-zuki, zukin | caries, pulpitis, absceso periapical |
| Garganta | iga-iga, hiri-hiri | faringitis, amigdalitis, laringitis |
| Pecho | zukkii, shime-tsukerareru | angina, neuralgia intercostal, hernia hiatal |
| Estómago/epigastrio | kiri-kiri, shiku-shiku, muka-muka | gastritis, úlcera, dispepsia funcional |
| Abdomen general | kiri-kiri, shiku-shiku, goro-goro | gastroenteritis, apendicitis, cólico renal |
| Espalda baja (lumbar) | zuki-zuki, jin-jin, piri-piri | lumbalgia, hernia discal, cólico renal |
| Manos/pies | jin-jin, piri-piri, chiku-chiku | neuropatía, túnel carpiano, ciática |
| Piel | chiku-chiku, hiri-hiri, piri-piri | dermatitis, quemadura, herpes zóster |
| Cuerpo entero | gaku-gaku, darui (no onomatopeya), gut-tari | fiebre, gripe, sepsis, agotamiento |
A esta matriz central conviene añadir tres rejillas auxiliares operativamente importantes.
Rejilla 1: el componente temporal. El médico japonés pregunta, además del tipo de dolor, desde cuándo dura (「いつから?」 itsu kara?), cómo evoluciona (「だんだん悪くなりますか?」 dandan waruku narimasu ka?, "¿va empeorando?"), si hay momentos en los que mejora (「楽になる時間がありますか?」 raku ni naru jikan ga arimasu ka?, "¿hay momentos en los que se alivia?"). Las respuestas se construyen con vocabulario temporal estándar (「三日前から」 mikka mae kara, "desde hace tres días"; 「だんだん悪くなっています」 dandan waruku natte imasu, "va empeorando").
Rejilla 2: la escala numérica del dolor. Los hospitales japoneses usan, igual que los hospitales occidentales, la Escala Visual Analógica del Dolor (「ペインスケール」 pein sukēru) del 0 al 10, donde 0 es sin dolor y 10 es el peor dolor imaginable. El paciente puede decir directamente el número (「10段階で言うと7です」 jū-dankai de iu to nana desu, "en la escala del 10 sería un 7") o combinarlo con la onomatopeya (「7くらいのズキズキです」 nana kurai no zuki-zuki desu, "es un zuki-zuki de unos 7"). La combinación número + onomatopeya es la formulación más informativa para el médico y la que más conviene usar.
Rejilla 3: los desencadenantes y agravantes. Cualquier dolor relevante suele tener desencadenantes (「何かきっかけがありましたか?」 nani ka kikkake ga arimashita ka?, "¿hubo algún detonante?") y agravantes (「何をすると悪化しますか?」 nani wo suru to akka shimasu ka?, "¿qué hace que empeore?"). Las respuestas comunes son 「動くと痛い」 (ugoku to itai, "duele al moverme"), 「食べた後悪くなる」 (tabeta ato waruku naru, "empeora después de comer"), 「ストレスがあると」 (sutoresu ga aru to, "cuando tengo estrés"), 「天気が変わると」 (tenki ga kawaru to, "cuando cambia el tiempo"). Combinar la onomatopeya central con el desencadenante específico es la formulación clínicamente más útil: 「食事の後にお腹がキリキリします」 (shokuji no ato ni o-naka ga kiri-kiri shimasu, "después de comer la barriga me duele kiri-kiri"), formulación que prácticamente diagnostica gastritis o úlcera al neurólogo.
El protocolo del hospital: del mostrador al diagnóstico
Conviene mapear ahora el protocolo paso-a-paso del paciente extranjero en un hospital japonés contemporáneo, desde el momento en que cruza la puerta de entrada hasta el momento en que sale con la receta. La descripción que sigue se basa en el flujo estándar de los hospitales generales japoneses (「総合病院」 sōgō byōin) urbanos durante el horario de atención normal; las urgencias nocturnas tienen variaciones que mencionaré donde corresponda.
Paso 1: recepción (受付 uketsuke). Al entrar al hospital, el paciente se dirige al mostrador de recepción y comunica que quiere ser visto. La fórmula estándar es 「診察をお願いします」 (shinsatsu wo onegai shimasu, "consulta, por favor") o, si es primera visita al hospital, 「初診です」 (shoshin desu, "es primera consulta"). El personal de recepción pide la 「保険証」 (hokenshō, "tarjeta de seguro sanitario"), documento que cualquier residente con permiso superior a tres meses debe tener tramitado bajo el 「国民健康保険」 (kokumin kenkō hoken, "Seguro Nacional de Salud") o bajo el seguro de empresa correspondiente. Llevar el hokenshō reduce la factura a un 30% del coste real; sin él, el paciente paga el 100% del coste no subsidiado y la factura puede ser sustancial (la consulta urgente de María costó, sin seguro, unos 38.000 yenes; con seguro habría costado 11.400). Para turistas sin hokenshō, el seguro de viaje internacional cubre los gastos contra factura del hospital posterior. Sin seguro de viaje y sin hokenshō, el extranjero paga la factura completa con tarjeta de crédito en el momento.
Paso 2: triaje y formulario de admisión (問診票 monshin-hyō). Tras la recepción, el paciente recibe un formulario de admisión que debe rellenar antes de la consulta. El formulario japonés estándar incluye campos sobre datos personales, motivo de consulta, antecedentes médicos relevantes, medicación habitual, alergias conocidas, y un campo abierto para describir los síntomas actuales con detalle. Es en este campo donde las onomatopeyas del dolor son inmediatamente útiles: el paciente las escribe (en katakana, hiragana o letras romanas; los tres registros son aceptables) y el médico que recibirá la consulta lee el formulario antes de llamar al paciente, lo cual permite anticipar el diagnóstico diferencial antes incluso de empezar la conversación. Muchos hospitales japoneses tienen 「外国人向け問診票」 (gaikokujin-muke monshin-hyō, "formulario para extranjeros") en versión multilingüe, disponible en castellano, inglés, chino, coreano, portugués, vietnamita, nepalí y otros idiomas según el hospital. Pedir el formulario en castellano es un derecho del paciente extranjero y vale la pena hacerlo: 「スペイン語の問診票はありますか?」 (supein-go no monshin-hyō wa arimasu ka?, "¿hay formulario en castellano?"). Tres de cada cuatro hospitales urbanos japoneses lo tienen.
Paso 3: la consulta médica (診察 shinsatsu). La consulta empieza con la pregunta abierta 「どうしましたか?」 (dō shimashita ka?, "¿qué le pasa?"). El paciente responde sintetizando el motivo de consulta en una frase: 「三日前から頭がズキズキ痛んで、吐き気もあります」 (mikka mae kara atama ga zuki-zuki itande, hakike mo arimasu, "desde hace tres días la cabeza me late zuki-zuki y también tengo náuseas"). Esta frase de presentación es el momento clínicamente más informativo de la consulta entera, y la inversión de prepararla bien antes de entrar al consultorio paga dividendos enormes. La consulta sigue con preguntas dirigidas del médico (anamnesis estructurada) y, según el caso, exploración física que el médico explica paso a paso (「胸の音を聞きますね」 mune no oto wo kikimasu ne, "voy a escuchar los sonidos del pecho"; 「お腹を触りますね」 o-naka wo sawarimasu ne, "voy a palpar la barriga"). El paciente coopera y responde a las preguntas con el catálogo léxico-onomatopéyico que estamos aprendiendo.
Paso 4: pruebas complementarias (検査 kensa). Si el médico considera necesario, prescribe pruebas: análisis de sangre (「血液検査」 ketsueki kensa), radiografía (「レントゲン」 rentogen), ecografía (「エコー」 ekō), TC (「シーティー」 shī-tī), RM (「エムアールアイ」 emu-āru-ai). Las pruebas se realizan en el mismo hospital y los resultados están disponibles, en la mayoría de los casos, en cuestión de horas, lo cual permite cerrar el diagnóstico el mismo día. El paciente espera en la sala correspondiente hasta que las pruebas terminen y vuelve al consultorio del médico para discutir los resultados.
Paso 5: diagnóstico y plan terapéutico. El médico comunica el diagnóstico (「これは片頭痛ですね」 kore wa henzutsū desu ne, "esto es una migraña") y prescribe tratamiento: medicación oral, medicación inyectable, reposo, derivación a especialista, ingreso hospitalario si corresponde. El paciente recibe la 「処方箋」 (shohōsen, "receta") y la 「次回予約」 (jikai yoyaku, "cita de seguimiento"). Es importante en este paso preguntar 「副作用はありますか?」 (fukusayō wa arimasu ka?, "¿hay efectos secundarios?") y 「いつまで飲みますか?」 (itsu made nomimasu ka?, "¿hasta cuándo lo tomo?").
Paso 6: farmacia (薬局 yakkyoku). La receta se canjea en la farmacia, generalmente situada a pocos metros del hospital (en Japón las farmacias están fuera del hospital, no dentro). El farmacéutico explica el medicamento, la pauta y los efectos secundarios, y entrega el medicamento envasado con instrucciones impresas. Pagar la factura: el paciente con hokenshō paga el 30% del coste; sin seguro, paga el 100%. La pauta clínica japonesa estándar es 「一日三回、食後」 (ichi-nichi sankai, shokugo, "tres veces al día, después de comer"); cualquier variación se especifica explícitamente.
Paso 7: salida y seguimiento. El paciente sale del hospital con el medicamento, la receta de la próxima cita si la hay, y, dependiendo de la situación, 「お大事に」 (o-daiji ni, "cuídese") como despedida estándar del personal sanitario. El cumplimiento del tratamiento prescrito es responsabilidad del paciente; el sistema sanitario japonés no monitoriza la adherencia salvo casos específicos.
Este protocolo, recorrido del paso 1 al paso 7, dura entre 90 minutos y 4 horas en una visita ambulatoria estándar, y entre 2 y 8 horas en una urgencia nocturna. La planificación logística —llevar el hokenshō, llevar dinero o tarjeta de crédito, pedir cita previa cuando se pueda, ir acompañado de un amigo japonés si es posible, llevar el catálogo léxico-onomatopéyico de este artículo memorizado— reduce sustancialmente el tiempo total de la visita y mejora la calidad del diagnóstico. Es un acto de civilidad recíproca con el sistema sanitario, y de cuidado propio.
Llamada al 119: emergencias y supervivencia léxica
Conviene dedicar una sección entera a la comunicación de emergencias telefónicas, porque la urgencia médica no admite demora y la sintaxis de la llamada al 119 tiene fórmulas casi rígidas que conviene memorizar de antemano. Los números de emergencia japoneses son los siguientes.
119 — ambulancia y bomberos (los dos servicios comparten el mismo número en Japón, a diferencia de muchos países occidentales). Cualquier urgencia médica que requiera traslado en ambulancia, cualquier accidente con heridos, cualquier incendio. Llamada gratuita desde cualquier teléfono, fijo o móvil, en todo el territorio nacional. Operativo 24 horas, 365 días al año. Cobertura completa del archipiélago, incluidas islas remotas.
110 — policía. Cualquier emergencia delictiva, accidente de tráfico, alteración del orden público que requiera intervención policial. Llamada gratuita igualmente, operativa 24 horas.
#7119 — consulta telefónica de urgencias médicas. Es el número que cualquier hispanohablante que viva en Japón debería guardar como contacto principal en su móvil. Es un servicio relativamente reciente (implementado nacionalmente entre 2007 y 2018, con cobertura no uniforme entre prefecturas) cuya función es orientar al ciudadano sobre si debe llamar al 119 o no ante un cuadro de duda. Un enfermero o médico de guardia atiende la llamada, escucha la descripción del cuadro, y aconseja: "espere y observe", "vaya a urgencias por sus medios mañana", "vaya a urgencias por sus medios ahora", o "llame al 119 inmediatamente". Operativo 24 horas en la mayoría de las prefecturas urbanas; en zonas rurales el horario puede ser limitado. Llamada gratuita desde móviles, coste local desde fijo.
#8000 — consulta telefónica pediátrica nocturna. Mismo principio que #7119 pero específico para emergencias pediátricas (niños menores de 14 años). Operativo desde las 19h hasta el día siguiente. Cualquier padre o madre extranjera con hijos pequeños debe tener este número guardado.
La sintaxis de la llamada al 119. La llamada sigue un protocolo casi fijo que el operador (「指令員」 shirei-in) controla con la fluidez del oficio. Recorrámoslo paso a paso con las fórmulas estándar.
Apertura del operador: 「119番、消防です。火事ですか、救急ですか?」 (hyaku-jūkyū-ban, shōbō desu. Kaji desu ka, kyūkyū desu ka?, "1-1-9, bomberos. ¿Fuego o ambulancia?").
Respuesta del usuario: 「救急です」 (kyūkyū desu, "ambulancia") o 「火事です」 (kaji desu, "fuego"). Decir solo "kyūkyū desu" basta para que la llamada se redirija al despacho médico de emergencias.
Pregunta sobre localización: 「場所はどちらですか?住所をお願いします」 (basho wa dochira desu ka? jūsho wo onegai shimasu, "¿dónde están? Dirección, por favor"). Esta es la pregunta más crítica de toda la llamada: la ambulancia no puede llegar si no sabe a dónde ir. El usuario debe dar la dirección completa de manera precisa: 「東京都新宿区西新宿一丁目一番一号、コクーンタワー、十二階」 (Tōkyō-to, Shinjuku-ku, Nishi-Shinjuku ittchōme ichi-ban ichi-gō, Kokūn Tawā, jūni-kai). Si el usuario no sabe la dirección exacta —caso frecuente en turistas— debe describir referencias visibles: 「セブンイレブンの隣のビルの三階です」 (Sebun Irebun no tonari no biru no san-gai desu, "tercer piso del edificio al lado del 7-Eleven"). El operador del 119 está entrenado para localizar al usuario por triangulación GPS del móvil si la descripción de la dirección falla, pero el proceso añade minutos críticos.
Pregunta sobre la situación: 「どうしましたか? どんな症状ですか?」 (dō shimashita ka? donna shōjō desu ka?, "¿qué pasa? ¿qué síntomas?"). El usuario describe el cuadro con el catálogo léxico-onomatopéyico aprendido en este artículo: 「夫が突然倒れて、意識がありません」 (otto ga totsuzen taorete, ishiki ga arimasen, "mi marido se ha caído de pronto y no tiene consciencia"), 「父が胸をズキズキ痛がって、息が苦しいと言っています」 (chichi ga mune wo zuki-zuki itagatte, iki ga kurushii to itte imasu, "mi padre tiene dolor zuki-zuki en el pecho y dice que le falta el aire").
Pregunta sobre el paciente: 「患者さんの年齢と性別を教えてください」 (kanja-san no nenrei to seibetsu wo oshiete kudasai, "edad y sexo del paciente, por favor"). Respuesta: 「七十二歳の男性です」 (nanajū-ni-sai no dansei desu, "varón de 72 años").
Pregunta sobre consciencia y respiración: 「意識はありますか? 呼吸していますか?」 (ishiki wa arimasu ka? kokyū shite imasu ka?, "¿tiene consciencia? ¿está respirando?"). Estas dos preguntas son clínicamente las más importantes de toda la llamada: la respuesta determina si la ambulancia llega con o sin equipo de reanimación cardiopulmonar avanzada y si el paciente irá a hospital general o a unidad de cuidados intensivos directamente.
Indicaciones al usuario: 「救急車が向かいます。電話は切らないでください。もし呼吸が止まったら、心臓マッサージをしてください。やり方を教えます」 (kyūkyū-sha ga mukaimasu. Denwa wa kiranaide kudasai. Moshi kokyū ga tomattara, shinzō massāji wo shite kudasai. Yarikata wo oshiemasu, "la ambulancia va. No cuelgue. Si deja de respirar, haga masaje cardíaco. Le explico cómo"). El operador del 119 está entrenado para guiar al usuario por teléfono en la reanimación cardiopulmonar mientras la ambulancia llega. Cualquier hispanohablante que reciba estas instrucciones por teléfono debe seguir las indicaciones del operador exactamente.
Llegada de la ambulancia: tiempo promedio nacional de respuesta del 119 es de aproximadamente 9 minutos desde la llamada hasta la llegada de la ambulancia al lugar (datos del Ministerio de Asuntos Internos y Comunicaciones, 2024). En Tokio central el tiempo medio es de 7-8 minutos; en zonas rurales puede ser superior a 15 minutos. La ambulancia traslada al paciente al hospital de urgencias más cercano que esté capacitado para el cuadro clínico, no necesariamente al hospital geográficamente más cercano. La decisión es del personal sanitario de la ambulancia en consulta con la central de emergencias.
Fórmulas adicionales útiles que conviene memorizar para situaciones extremas:
- 「呼吸が止まっています」 (kokyū ga tomatte imasu, "no respira")
- 「意識がありません」 (ishiki ga arimasen, "no tiene consciencia")
- 「大量出血しています」 (tairyō shukketsu shite imasu, "está sangrando mucho")
- 「胸の激しい痛みです」 (mune no hageshii itami desu, "dolor torácico severo")
- 「アナフィラキシーかもしれません」 (anafirakishī kamo shiremasen, "puede ser anafilaxia")
- 「妊婦さんです」 (ninpu-san desu, "es una mujer embarazada")
- 「子供です」 (kodomo desu, "es un niño/a")
El Estado te ampara: recursos del MHLW y los hospitales JMIP
Conviene cartografiar ahora los recursos institucionales que el Estado japonés ha desplegado durante los últimos quince años para facilitar el acceso de los pacientes extranjeros al sistema sanitario nacional. La inversión institucional ha sido sustancial y crece año a año, en parte como respuesta al crecimiento de la población extranjera residente (que en cierre de 2024 alcanzó 3,77 millones de personas, un crecimiento del 10,5% respecto al año anterior, máximo histórico) y al crecimiento masivo del turismo internacional. Conocer los recursos disponibles es información operativa importante.
Documentos multilingües del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar (MHLW). El 「厚生労働省」 (Kōseirōdō-shō, "Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar"), abreviado MHLW internacionalmente, opera desde 2014 un programa de 「外国人向け多言語説明資料」 (gaikokujin-muke tagengo setsumei shiryō, "documentos multilingües para extranjeros") que cubre once especialidades médicas —medicina interna, oftalmología, pediatría, otorrinolaringología, dermatología, urología, ginecología, odontología, ortopedia, anestesia, salud mental— con documentos estándar de consentimiento informado, formularios de admisión, explicaciones de procedimientos diagnósticos y terapéuticos, información postoperatoria, y información sobre medicación.
Los idiomas cubiertos han crecido sustancialmente entre 2014 y 2025. En la versión actual (actualización del agosto de 2025), los documentos están disponibles en dieciocho idiomas: inglés, chino simplificado, chino tradicional, coreano, portugués, castellano, vietnamita, tagalo, tailandés, hindi, indonesio, nepalí, birmano, jemer, mongol, ruso, francés y, desde 2025, árabe. La cobertura idiomática del castellano es completa en las once especialidades.
Acceso: los documentos son de descarga gratuita desde el sitio web oficial del MHLW (búsqueda "外国人向け多言語説明資料"). Cualquier hispanohablante puede imprimirlos antes de ir al médico y llevarlos consigo. Muchos hospitales japoneses los tienen también disponibles en su recepción para entregar al paciente extranjero que llega sin material propio. Es una de las herramientas más subutilizadas del aparato sanitario japonés, y vale la pena conocerla.
Servicio de interpretación telefónica veinticuatro horas. El MHLW opera, en colaboración con la 「東京外国語大学」 (Tōkyō Gaikokugo Daigaku, "Universidad de Estudios Extranjeros de Tokio") y otras instituciones, un servicio de interpretación médica telefónica disponible para hospitales contratantes en todo el archipiélago. Los hospitales con contrato vigente pueden llamar al servicio en cualquier momento durante una consulta con paciente extranjero y poner al intérprete en altavoz o teléfono compartido durante la conversación.
Idiomas con cobertura 24 horas / 365 días: inglés, chino, coreano, portugués, castellano. Cinco idiomas con cobertura permanente, una de las cuales es la nuestra.
Idiomas con cobertura parcial (8:30-24:00): vietnamita, tailandés, ruso, tagalo, nepalí.
Calidad del servicio: los intérpretes están formados en terminología médica básica y han pasado por un programa de capacitación específico que incluye 「ICLS」 (Immediate Cardiac Life Support) y formación en confidencialidad médica. La calidad de la interpretación, según evaluaciones independientes, es alta: comparable a la de un intérprete sanitario profesional contratado directamente, a una fracción del coste para el hospital y sin coste alguno para el paciente.
Cómo usar el servicio: el paciente puede pedir explícitamente al médico 「電話通訳サービスを使ってください」 (denwa tsūyaku sābisu wo tsukatte kudasai, "por favor, use el servicio de interpretación telefónica") si la comunicación se está bloqueando. Es un derecho del paciente, no un favor del hospital. El médico llama al servicio desde el teléfono del consultorio y la interpretación empieza en uno o dos minutos.
Hospitales certificados JMIP. La certificación 「JMIP」 (Japan Medical Service Accreditation for International Patients, "Acreditación Japonesa de Servicio Médico para Pacientes Internacionales") es un sello de calidad emitido por el 「日本医療教育財団」 (Nihon Iryō Kyōiku Zaidan, "Fundación Japonesa de Educación Médica") a hospitales que han demostrado cumplir estándares específicos de accesibilidad para pacientes extranjeros: documentos multilingües disponibles, personal con formación en comunicación intercultural, intérpretes propios o contratados, dietas adaptadas a restricciones religiosas (halal, kosher, vegetariana, vegana), señalética multilingüe.
La lista oficial de hospitales JMIP-certificados (aproximadamente 90 hospitales en 2024, distribuidos por todo el archipiélago) está disponible en el sitio web de JMIP. Las ciudades con concentración alta de hospitales certificados son Tokio (29 hospitales), Osaka (12), Kioto (6), Nagoya (5), Fukuoka (4). Cualquier hispanohablante que viva en una de estas ciudades debería conocer los hospitales JMIP de su barrio y guardar la información antes de necesitarla. Mucho más fácil acudir a un hospital donde ya saben atender a extranjeros que descubrirlo en mitad de una crisis.
Seguro Nacional de Salud (NHI / kokuho). Cualquier residente extranjero con visado superior a tres meses tiene obligación legal de inscribirse en el 「国民健康保険」 (Kokumin Kenkō Hoken, "Seguro Nacional de Salud", abreviado NHI o kokuho) si no está cubierto por seguro de empresa. El trámite se hace en el ayuntamiento del barrio (「市役所」 shi-yakusho o 「区役所」 ku-yakusho) dentro de los catorce días posteriores a la obtención del visado o del domicilio. La cuota mensual depende del ingreso anual declarado del año anterior y oscila típicamente entre 2.000 y 30.000 yenes mensuales. La cobertura es del 70% del coste sanitario para la mayoría de los procedimientos (el paciente paga el 30%); en algunos casos (niños menores, mayores de 70 años, enfermedades crónicas designadas) el porcentaje pagado por el paciente es menor.
No tener hokenshō cuando se debería tener es ilegal y se acumula deuda con efecto retroactivo desde la fecha en que se debió haber inscrito uno. Tener el hokenshō es uno de los actos más importantes que un residente extranjero hace en sus primeras semanas en Japón; cualquier hispanohablante que esté en esa situación debe priorizar el trámite incluso por encima de gestiones aparentemente más urgentes.
Embarazo, parto y pediatría: vocabulario que protege a tu familia
Cerramos la dimensión específicamente médica del catálogo con tres subcampos de uso especialmente delicado: embarazo, parto y pediatría. Las tres situaciones afectan a poblaciones vulnerables —mujeres embarazadas y niños pequeños— donde los errores comunicativos pueden tener consecuencias particularmente graves, y donde la formación previa del catálogo léxico-onomatopéyico es más importante todavía que en medicina adulta general.
Embarazo. La población hispanohablante femenina en Japón en edad fértil ha crecido sustancialmente durante los últimos veinte años; muchas parejas internacionales con padre japonés y madre hispanohablante (o viceversa) viven el embarazo en hospitales japoneses, donde el catálogo léxico de los síntomas del embarazo es culturalmente específico y merece aprenderse antes del primer trimestre.
Los síntomas del primer trimestre se centran en la 「つわり」 (tsuwari, "náuseas del embarazo"), cuadro que cualquier mujer embarazada experimenta en grado variable durante las primeras 12-16 semanas. El vocabulario clínico-onomatopéyico es:
- 「ムカムカします」 (muka-muka shimasu, "tengo náuseas muka-muka")
- 「ゲーゲー吐きます」 (gē-gē hakimasu, "vomito gē-gē")
- 「胃がムカつきます」 (i ga muka-tsukimasu, "el estómago me revuelve")
- 「食べ物の匂いがダメです」 (tabemono no nioi ga dame desu, "los olores de la comida me sientan mal")
- 「フラフラします」 (fura-fura shimasu, "tengo mareo fura-fura")
Los síntomas del segundo y tercer trimestre incluyen movimientos fetales, contracciones de Braxton-Hicks y, eventualmente, contracciones de parto:
- 「胎動を感じます」 (taidō wo kanjimasu, "siento el movimiento fetal")
- 「ピクピクします」 (piku-piku shimasu, "se mueve piku-piku", referido al feto)
- 「お腹が張ります」 (o-naka ga harimasu, "el vientre se me pone duro")
- 「キューッと締めつけられます」 (kyū— to shime-tsukeraremasu, "me aprieta kyū—")
Alarmas que requieren consulta urgente: dolor abdominal severo kiri-kiri, sangrado vaginal, pérdida brusca de movimientos fetales, dolor de cabeza severo gan-gan en tercer trimestre (puede indicar preeclampsia). La fórmula de la consulta de urgencia es 「お腹がキリキリ痛みます。すぐに見てください」 (o-naka ga kiri-kiri itamimasu. Sugu ni mite kudasai, "el vientre me duele kiri-kiri. Por favor, atiéndame ya").
Parto. El parto japonés contemporáneo ocurre en hospitales generales o en clínicas obstétricas especializadas (「産婦人科」 sanfujin-ka, "ginecología y obstetricia"). El léxico del trabajo de parto incluye:
- 「陣痛が始まりました」 (jintsū ga hajimarimashita, "han empezado las contracciones de parto")
- 「ギューッと締めつけられます」 (gyū— to shime-tsukeraremasu, "me aprieta gyū—")
- 「間隔は十分です」 (kankaku wa juppun desu, "el intervalo es de diez minutos")
- 「破水しました」 (hasui shimashita, "he roto aguas")
La obstetricia japonesa contemporánea practica partos sin epidural por defecto en la mayoría de hospitales generales: la analgesia epidural no es estándar como en hospitales españoles o latinoamericanos, sino que requiere petición específica y suele estar disponible solo en hospitales universitarios o en clínicas de obstetricia privada de gama alta. Las parturientas hispanohablantes deben pedir explícitamente epidural si la quieren y, en muchos casos, planificarlo desde el embarazo eligiendo hospital con el servicio disponible.
Pediatría. Los niños pequeños no pueden describir sus propios síntomas con el catálogo onomatopéyico que los adultos manejan; son los padres quienes deben hacerlo en nombre de los hijos. El catálogo léxico-pediátrico básico que cualquier padre extranjero en Japón debe conocer incluye:
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「ぐったりしています」 (gut-tari shite imasu, "está decaído gut-tari"). Es la palabra-alarma número uno de la pediatría japonesa: cualquier niño que esté gut-tari —sin energía vital normal, con mirada apagada, sin interés por el juego— requiere evaluación pediátrica urgente, porque el cuadro puede indicar desde infección viral simple hasta sepsis bacteriana o meningitis.
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「熱がガクガク震えるくらい高いです」 (netsu ga gaku-gaku furueru kurai takai desu, "tiene fiebre tan alta que tiembla gaku-gaku"). Los escalofríos con temblor son característicos del inicio de fiebre alta en niños y pueden ser signo de cuadros graves; conviene mencionarlos explícitamente.
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「シクシク泣き続けます」 (shiku-shiku naki-tsuzukemasu, "llora shiku-shiku sin parar"). Llanto persistente en un bebé pequeño puede indicar muchos cuadros —cólico del lactante, infección de oído, otitis, intolerancia alimentaria, dolor abdominal— y requiere evaluación.
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「ゴホゴホ咳がひどいです」 (goho-goho seki ga hidoi desu, "tose goho-goho mucho"). Tos persistente puede indicar infección de vías respiratorias, asma, bronquiolitis.
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「ゼーゼー、ヒューヒュー息が苦しそうです」 (zē-zē, hyū-hyū iki ga kurushisō desu, "respira zē-zē, hyū-hyū con dificultad"). Signo de alarma máxima: indica posible bronquiolitis, asma severa, neumonía, cuerpo extraño en vías respiratorias. Cualquier niño que respire zē-zē hyū-hyū merece consulta pediátrica inmediata, no espera.
El sistema sanitario japonés tiene pediatras de guardia 24 horas en los hospitales generales urbanos y un servicio telefónico pediátrico #8000 que ya mencionamos. Cualquier padre o madre extranjera con hijos pequeños en Japón debe conocer la ubicación del pediatra de guardia más cercano de antemano, no improvisarlo en mitad de una crisis nocturna.
Lo que las onomatopeyas del dolor salvan: una conclusión grave
Cerramos el artículo más importante de la serie con una reflexión sobre lo que las doce palabras del dolor que hemos catalogado salvan cuando se aprenden bien y se usan a tiempo. La reflexión no es retórica ni motivacional: es clínica y demográfica, basada en datos del sistema sanitario japonés contemporáneo.
Primero, salvan tiempo de diagnóstico. La consulta promedio de un paciente japonés con cefalea por migraña en urgencias dura catorce minutos desde la llamada al consultorio hasta la prescripción del tratamiento. La consulta promedio de un paciente extranjero con la misma cefalea y sin catálogo léxico-onomatopéyico dura entre 35 y 60 minutos, según datos publicados por hospitales universitarios japoneses durante los últimos diez años. La diferencia —entre veinte y cuarenta y cinco minutos por consulta— no es trivial: en una urgencia con varios pacientes simultáneos, esos minutos extra se traducen en demora del diagnóstico de los pacientes siguientes, lo cual puede tener consecuencias clínicas para terceros. Aprender el catálogo es, en este sentido, un acto de responsabilidad cívica con el sistema sanitario, no solo de prudencia personal.
Segundo, salvan precisión diagnóstica. Cuando la comunicación clínica falla, el médico tiene dos opciones: diagnosticar con menos información (con riesgo de error) o prescribir más pruebas complementarias para compensar la pérdida de información anamnésica (con coste económico y demora añadidos). En la práctica, la consulta con paciente extranjero sin catálogo onomatopéyico tiende a sobre-utilizar pruebas de imagen (TC, RM) que el paciente japonés con descripción onomatopéyica precisa no necesita. La inversión léxica del paciente extranjero se traduce en menos exposición a radiación, menos coste sanitario y menos tiempo de espera. Es eficiencia clínica de la mejor.
Tercero, salvan situaciones potencialmente fatales. Hay cuadros donde los minutos cuentan: hemorragia subaracnoidea (el paciente puede describir el inicio del dolor de cabeza como 「殴られたような」 nagurareta yō na, "como si me hubieran golpeado", combinado con 「ガンガン」 gan-gan severo, lo cual orienta el diagnóstico en segundos), infarto agudo de miocardio (el paciente describe 「胸を押さえつけられるような」 mune wo osaetsukerareru yō na, "como si me presionaran el pecho", combinado con dolor irradiado al brazo izquierdo), accidente cerebrovascular (el paciente describe debilidad facial brusca y 「ジンジン」 jin-jin unilateral). En cualquiera de estos tres cuadros, la ventana terapéutica —el periodo en que el tratamiento puede prevenir secuela permanente— es de minutos a pocas horas. La diferencia entre una consulta de 14 minutos y una de 60 minutos puede ser, en estos cuadros, la diferencia entre vida y muerte, o entre recuperación completa y discapacidad permanente. No es retórica. Es así.
Cuarto, salvan a tu familia. Si has llegado hasta aquí leyendo este artículo, probablemente vives o vas a vivir en Japón con alguien que dependerá de ti en caso de emergencia médica: una pareja japonesa con menos cobertura sanitaria internacional de la que tienes tú, un hijo o hija pequeño que no sabe hablar todavía, un padre o madre mayor que ha venido a visitarte. La inversión léxica que haces aprendiendo este catálogo protege a esas personas que confían en ti, no solo a ti mismo. Es uno de los regalos más útiles que un expatriado responsable puede preparar para su familia antes de que la familia necesite del regalo. Hacerlo es civilidad doméstica básica.
Quinto, salvan dignidad. Hay algo que ningún manual de comunicación clínica menciona explícitamente pero que cualquier paciente extranjero que ha llorado en una urgencia médica japonesa por no saber comunicar su dolor entiende perfectamente: la incapacidad de describir tu propio cuerpo en el idioma del país donde vives es una forma de pérdida de dignidad. María, esa noche del Kyoto Daini Sekijūji, no solo no pudo ser diagnosticada eficientemente; tampoco pudo ser ella misma plenamente ante el doctor Yoshida, porque la versión de María que el doctor podía conocer era una versión léxicamente amputada, sin las palabras finas que María sabía decir en castellano sobre su propio dolor pulsátil. Recuperar la capacidad de hablar el cuerpo en el idioma del país anfitrión es recuperar la propia dignidad como paciente, como persona, como ciudadana del mundo que ha elegido vivir en otro idioma. Aprender el catálogo léxico-onomatopéyico del dolor es, en este sentido, un acto de cuidado propio profundo, no solo un trámite práctico.
El próximo capítulo de la serie —el artículo 211— aborda un campo léxico mucho más ligero pero igualmente importante para la vida cotidiana japonesa: el catálogo de las onomatopeyas de estado, dominio del 擬態語 propiamente sensorial, donde kira-kira, pika-pika, sube-sube, tsuru-tsuru y otras quince palabras nombran el aspecto visual, táctil y estético de los objetos del mundo japonés contemporáneo. Si las onomatopeyas del dolor nos enseñaron a no morir mal, las onomatopeyas del estado nos van a enseñar a vivir bien, con la sensibilidad estética del paisaje material japonés contemporáneo. Es uno de los capítulos más optimistas de la serie, y la mejor manera posible de salir del peso clínico de este. Te espero allí.